Envían a la Fiscalía proceso contra 15 militares por homicidio de tres indígenas wayuu
Al acoger los argumentos de la Procuraduría General de la Nación en primera y segunda instancia, el Tribunal Superior Militar y Policial determinó que la Fiscalía es la competente para continuar la investigación adelantada contra 15 militares, procesados por su presunta responsabilidad en el homicidio de tres miembros de la comunidad indígena wayuu, durante hechos ocurridos en la ranchería Atnamana, jurisdicción de Maicao.
La decisión fue adoptada al resolver un recurso de
apelación instaurado por el Procurador 265 Judicial Penal de San Juan del
Cesar, La Guajira, quien se opuso a la prescripción del proceso decretada por
el Juez 98 de Instrucción Penal Militar, por considerar que este no tenía
competencia para conocer el expediente y adoptar esa medida.
En el fallo, los magistrados del tribunal señalaron
que en la investigación no está acreditado que los hechos hubiesen ocurrido en
desarrollo de una misión o tarea específica atribuible a las funciones del
Ejército Nacional, por lo cual ordenaron su remisión a la justicia ordinaria y
dejaron sin efecto la prescripción ordenada por el juez penal militar.
“Existe duda si la muerte de los indígenas Andrés
Pushaina, Juvenal Pushaina y Alejandro González se dio en el marco del
cumplimiento de una tarea, objetivo, menester o acción necesaria para el
cumplimiento de la función que constitucional y legalmente le corresponde al
Ejército, con mayor razón, cuando como es sabido, las comunidades indígenas y
tribales gozan de un amparo de protección especial y reforzado en el
ordenamiento jurídico interno y supranacional”, precisaron en su
decisión.
En el mismo fallo, compulsaron copias a la
Procuraduría y a la Justicia Penal Militar para que investiguen disciplinaria y
penalmente, de acuerdo con sus competencias, la pérdida del expediente, pues,
aunque el caso avanzó en sus etapas preliminares durante los primeros cinco
años, diez años después fue reportado como perdido.
Posteriormente, el despacho judicial tardó otros
cinco años en reconstruir solo una parte, lo que llevó a que transcurrieran 20
años sin que se adoptara una decisión de fondo sobre los posibles
involucrados.
En su momento, el Ministerio Público señaló que esa
situación originó que se vencieran los plazos para resolver la investigación,
por lo que resultaba desproporcionado que se decretara su
prescripción.
Por: Oscar Arzuaga
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